La innovación ha vuelto más sustentable el campo de Jalisco

  • elpais.com
  • 09/dic/2017

Jacobo Cabrera, presidente del Consejo Agropecuario de Jalisco, destaca el uso de la tecnología en la diversificación de los cultivos.

Hay dos grandes estrellas en el campo de México: el aguacate y los frutos rojos. Jacobo Cabrera, presidente del Consejo Agropecuario de Jalisco, reclama la parte del éxito que le toca a su estado, en el occidente del país, y del uso de la tecnología que la agroindustria ha echado mano para conseguir una mayor producción de estos dos productos. “El riego tecnificado y el micro riego han generado una evolución en lugares que no eran aptos para producir y que hoy son los sitios más emblemáticos de la producción”, explica. Históricamente el sur de Jalisco se dedicaba al sector agrícola, mientras que el norte atendía la ganadería. Los papeles se han invertido poco a poco pero solo ha sido posible a través de nuevos métodos.

El Estado de Jalisco concentra el 11,7% del PIB agropecuario de México y desde allí se exportan el 30% de los productos agrícolas mexicanos que llegan a 80 países del mundo. Cabrera apunta a que el interés de los productores por encontrar alternativas tecnológicas —como el uso de sustratos, en lugar de suelo o llevar drones para estudiar el comportamiento de sus parcelas— está llevando a la región a ser más atractiva para los mercados internacionales en materia de agricultura.

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El líder del Consejo Agropecuario de Jalisco asegura que el campo también tiene que está pendiente de las tendencias de los consumidores para transformarse según sus necesidades. “Los consumidores están demandando productos inocuos, con trazabilidad, productos que te cuenten una historia de vida, de cuidado al medio ambiente, de trabajo de mujeres, de atención a la no migración, de salarios justos, de trabajo sin niños”, ejemplifica. Las mejores muestras de su argumento, señala, son precisamente la evolución de los frutos rojos y el aguacate.

Los productores de frutos rojos (conocidos como berries en la región) llegaron al norte de Jalisco hace 30 años a la rivera del lago de Chapala y se concentraron en el municipio de Jocotepec. “Algunas empresas extranjeras le apostaron a venir y lo que ha pasado es que han innovado en tecnificación. Hoy tenemos técnicos especializados en cultivo de berries que conocen todo el manejo de estos productos para su exportación”, cuenta Cabrera. En México las fresas, las frambuesas y las zarzamoras no son consideradas como alimentos básicos y son más bien percibidas como productos de lujo.

Aunque por su naturaleza la región no sería el sitio ideal para cultivar frutos rojos, los productores han optado por utilizar sustratos del subsuelo para sembrar las plantas de este cultivo. Con inteligencia artificial detectan el comportamiento de la siembra y atienden sus necesidades según el estrés que el análisis encuentra. Cabrera calcula que la bonanza del sector tiene una proyección de crecimiento del 10% anual, pero si el producto mejora sus condiciones de exportación a lugares como Asia, su éxito podría duplicarse en los próximos años. Algo que dependerá de las nuevas técnicas de conservación y empaque del producto.

El aguacate en México se produce principalmente en el Estado de Michoacán, pero Jalisco ha conseguido que su producción se convierta en la segunda más importante del país. Aunque el volumen es menor, Cabrera sostiene que la calidad es superior. “La innovación ha vuelto más sustentable el campo de Jalisco porque ha dejado de ser extensionista y ha tratado de focalizar el riego tecnificado en una parcela”, defiende. El aguacate de Jalisco no se importa a Estados Unidos, pero viaja a mercado más lejanos, por lo que el reto de los productores es conseguir que los envíos se conserven el mayor tiempo posible. Entonces experimentan y convierten ese aguacate en polvo, en pasta o aceite, pero también prueban con conservarlo en empaques al vacío y cortado en mitades.

La tecnología para el campo llega principalmente desde Estados Unidos y Canadá, los lugares a donde se va la mayor parte de la producción agrícola: a Estados Unidos solamente se exporta el 76%. Cabrera asegura que la tensión en las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC) ofrecen también oportunidades para mirar hacia otros destinos como Asia y Europa, y para fortalecer el consumo local. Los productores están preocupados sobre los términos que los periodos de veda, las medidas sanitarias, los aranceles y las condiciones laborales podrían quedar al cierre de las negociaciones en 2018.

En la región al menos 100, mil personas trabajan en el campo.